martes, 2 de julio de 2013

¡Hoy me voy de aquí!



   Quise quedarme, pero tome la decisión de marcharme. Pude seguir viviendo junto a él, pero quiero irme. Soporte tanto; sus palabras fueron tan fuertes como sus golpes.
   Soporte cuando llegaba borracho y me tiraba la comida al piso, reclamando que la comida era una porquería. Aunque hoy me voy, su recuerdo se quedará. Me rebajé tanto, perdoné una y otra vez cada una de sus infidelidades. ¡Yo las conocía! Eran compañeras de mi trabajo y también del suyo, incluso se metía con la primera que viera en el lugar donde fuera a beber. Yo, sin embargo, quería salir muchas veces con él pero me decía que no fuera. Al llegar a mi casa cocinaba, aunque una vez más, el plato en el piso terminaba y su mano marcada en mi cara por sus rabietas. Gracias a Dios que hoy salgo de aquí…
   Me compré vestidos incómodos, para levantar su deseo sexual. A pesar de eso solo recibía comentarios insultantes, tales como: “pareces una puta” o “si quisiera tener sexo contigo, lo haría”. Recuerdo una vez que le pregunte: “¿quieres hacer el amor?”, y su repugnante contestación fue: “vengo de tener sexo con otra, buscando lo que aquí no consigo”. Al reclamarle solo me dijo: “me iré a dormir”. Lo peor de todo era como cada lagrima corría por mis mejillas mientras el dormía, mas sabiendo que yo ocupaba en la cama un espacio como si fuera otra almohada. ¡Al fin, me libero de esto! Hoy salgo de aquí….
  Me causabas tanta risa cada vez que mi celular sonaba, rápido me miraba para saber quién era. Esas ganas de encontrar algún tipo de infidelidad, pero yo soy una verdadera mujer y me se valorar.
  Muchas veces no comía y todo por tenerle algo para que él comiera. Nunca valoró las veces que me quedé con hambre por él, solo le importaba su pendejo vicio con el alcohol. Lo más frío que había en mi nevera, eran sus cervezas y sus jugos para mezclar con su vodka. Pero qué bueno, hoy te quedas con ellos, porque ¡yo, me voy de aquí!
  Hoy es mi momento de celebrar, junto a las personas que desde hoy serán mis aliadas. Hoy, me voy escoltada y con una gran satisfacción pues mi cuerpo no volverás a tocar. Al verme te salvarás porque aunque en un tribunal ningún daño te causaré, se que al haberte apuñalado recordarás a una mujer que jamás pensaste ver. Pero esa no soy yo, solo fui quien tu creaste. No seré así por siempre, esto solo fue porque tú te lo buscaste.
  ¡Hoy me voy de aquí! Pero tú, te quedas con la huella de mis años aguantando tú maltrato, en tu pecho.




*Esta publicación es totalmente escrita por un servidor. Le agradezco a Luis Arnaldo Torres Vera por el arte y la corrección ortográfica.