Junio es el mes del orgullo LGBTT+. ¡A mí no me felicites! De hecho, siendo reales, aún quedan muchas batallas que dar y muertes por esclarecer antes que celebrar. Muertes de los nuestros; de los que salieron del closet y era razón necesaria para matar. Sin embargo, mi nota no será para eso. Al contrario, esa va ser la razón para decirte "¡no me felicites!". Ya, vamos a olvidarnos de mí como homosexual, voy a darte las gracias a ti.
No, no es a los que forman parte de la comunidad, esta nota no es para ustedes. Le hablo a personas que no miran colores o preferencias, que extienden la mano de corazón.
Cuando usted tiene la capacidad de extender su mano sin mirar un color de piel, género sexual, preferencias sexuales o etnia, usted es grande. Es por eso que te agradezco. Te agradezco a ti que extendiste tus brazos a quien sacaron de la casa por aceptarse y decirle al mundo que es homosexual o lesbiana. Te agradezco porque si no es familia, te conviertes en ella y si eres familia, eres el apoyo necesario.
Amigo que no te molesta un beso, una agarrada de tetilla; amiga que te ríes cuando un homosexual le dice a tu marido: "¡Diablo papi!" y te ríes porque sabes que no es ha manera de faltar respeto, sino que es un relajo y hay mucho respeto; gracias por permitirnos acercarnos a ustedes. Uso ustedes en el vínculo de familia, en el vínculo de su hogar. Gracias porque muchas veces nos ofrecen su casa cuando saben que nos enfrentamos a problemas o situaciones difíciles; no saben lo bien que se siente contar con ustedes. Les digo que no saben porque aunque es fácil ofrecer tu hogar, muchas personas piensan que por ser homosexuales o lesbianas, les faltaremos el respeto, que no niego que existan casos, pero igual ustedes son grandes por estar ahí.
Hay quienes abrazan desde el alma y nosotros, como miembros de la Comunidad LGBTT+, sentimos mayor amor, fuerza y apego hacia ustedes. Por no dejarnos solos, por ser nuestro padre o nuestra madre, ¡mil gracias! Por llevarnos hasta tu familia para que no nos sintiéramos solos, gracias. Por dejarnos contar con ustedes mil veces y si no saben de nosotros, llaman para saber que estamos bien. ¡Gracias! Por eso les damos titulos de madre o padre, aunque sean nuestros maestros/as, consejeros/as...en fin, si decimos que son nuestros padres, ¡lo son y punto! Creo que muchos, dentro de la comunidad, tenemos alguien así. ¡Gracias por como son!
¡Ahora! Daré gracias a los de sangre. A nuestros padres, madres, hermanos/as, en fin... a nuestra familia. Sin importar de que nos dieran la espalda o nos aceptaran con amor genuino, gracias por eso. Igual aprendemos. Aprendemos a contar con quienes nos abrieron sus brazos y a darle la mano cuando necesiten a quienes nos dieron la espalda cuando los necesitamos. Somos familias, y aunque hay quienes son rencorosos, hay quienes estaremos para ustedes sin importar qué daño causaran.
¡Gracias! Gracias a quienes nos dan la oportunidad de ser parte de su diario vivir. ¿Sabes por qué te agradezco tanto? Porque la soledad, más allá del closet, nos abunda en la casa, ante una situación, al terminar una relación, en fin...en muchos momentos, al igual que ustedes. Sin embargo, al contar con gente como ustedes, nos ayudan a no sentirnos solos. Es ocasiones se nos olvida agradecerles, por eso me atreví agradecerles a grupos que todos tenemos.
Más allá de vivir orgulloso por ser homosexual, vivo agradecido por tenerlos en mi vida.
No pido que seamos iguales, ¡solo respeto!
Gracias.
jueves, 13 de junio de 2019
viernes, 19 de abril de 2019
Más que una semana
Para mí, como persona no creyente de las religiones pero si de un Dios, me da mucha risa el como los seres humanos celebran (quienes así lo hagan) la tan llamada Semana Mayor. ¿Por qué? Pues mire, un ejemplo básico, hoy -Viernes Santo-, nadie come carne o bebe alcohol. Inclusive hay quienes no lavarán ni ropa porque “hoy no se hace nada”, en fin...hacemos “sacrificios o penitencias”, ¿con el fin de qué? Si total, mañana vamos y nos bebemos hasta el agua de playa con whiskey. ¡Es normal!
Sin entender la razón principal de esta semana, más allá de la “reflexión” en la playa, y los religiosos en las iglesias, no hay mucho que celebrar. Si los Diez Mandamientos, que muchos los usan cuando les conviene, se resumen en dos y de esos dos muchos prefieren uno, hago la pregunta, ¿para qué es esta semana en realidad?
Discutiendo el resumen de los Diez Mandamientos. Uno de ellos es “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente“ (Mateo 22: 37). Es normal amarlo en los momentos donde la vida nos pone entre la espada y la pared. Justamente cuando estamos en momentos difíciles. En mi caso, tengo mis momentos de plática con Él y le cuestiono, ¿por qué no? Sin embargo, no llevo en mi carro una calcomanía que diga “Aquí va Dios a mi lado” o una que diga “Amo a Dios”. ¿Por qué lo digo? Porque Dios es un verbo, es un acto. Es hacer el bien al mundo, es ayudar al necesitado. No es juzgar al deambulante o al adicto, es quizás, darle un sándwich con un jugo y unas galletas. ¡Eso es amar a Dios! Si el Señor está en todas partes, no hay necesidad de ir a la iglesia todos los domingos. Adórele en su hogar, intime con Dios en la casa de usted. Haga de su relación, una fuerte desde su casa no imponga; crea usted sin necesidad de obligar a otros.
“Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”, eso dice Mateo 22: 39. De este mandamiento tenemos más tela que una fábrica de telas. Amar a tu prójimo, como mencioné arriba, es hacer el bien. También es no juzgar, no señalar, no envidiar, entre otras cosas. Es ver a tu hermano en el piso y extenderle tu mano para que se levante. Amar a tu prójimo, no es señalarle si es homosexual, lesbiana o bisexual. Amar a tu prójimo es hacer lo mismo que hicimos después del Huracán María, donde le preguntamos al vecino si estaba bien, ¡eso es un acto de consideración al prójimo! Amar al prójimo es amarse para luego amar al otros. Claro que existen diferentes pensares, es válido, pero no debemos de pisotear a quien necesita por pensar distinto a nosotros.
En resumen, si no podemos cumplir con el resumen de los Diez Mandamientos, ¿para qué dejar de comer carne? Cómase un pollo asado con yuca y bájelo con una Medalla frente a la playa. ¿Para qué ser hipócritas si Dios sabe la verdad? Me acuerdo mucho al anuncio que había de no a la piratería, en dónde una madre compraba películas pirateadas y trataba de regañar a su hijo por copiarse (creo que era) en un examen. ¡No sea hipócrita! Siga con su día normal, lo importante es en lo que crea, no lo que se haga para decirle al mundo que profesa una religion. ¡Viva feliz! Haga del resumen de los Diez Mandamientos su estilo de vida. De hecho, hay ateos que hacen más bien que usted que da hasta $20.00 en la iglesia.
¡Viva bien!, aún con puntos diferentes.
Sin entender la razón principal de esta semana, más allá de la “reflexión” en la playa, y los religiosos en las iglesias, no hay mucho que celebrar. Si los Diez Mandamientos, que muchos los usan cuando les conviene, se resumen en dos y de esos dos muchos prefieren uno, hago la pregunta, ¿para qué es esta semana en realidad?
Discutiendo el resumen de los Diez Mandamientos. Uno de ellos es “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente“ (Mateo 22: 37). Es normal amarlo en los momentos donde la vida nos pone entre la espada y la pared. Justamente cuando estamos en momentos difíciles. En mi caso, tengo mis momentos de plática con Él y le cuestiono, ¿por qué no? Sin embargo, no llevo en mi carro una calcomanía que diga “Aquí va Dios a mi lado” o una que diga “Amo a Dios”. ¿Por qué lo digo? Porque Dios es un verbo, es un acto. Es hacer el bien al mundo, es ayudar al necesitado. No es juzgar al deambulante o al adicto, es quizás, darle un sándwich con un jugo y unas galletas. ¡Eso es amar a Dios! Si el Señor está en todas partes, no hay necesidad de ir a la iglesia todos los domingos. Adórele en su hogar, intime con Dios en la casa de usted. Haga de su relación, una fuerte desde su casa no imponga; crea usted sin necesidad de obligar a otros.
“Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”, eso dice Mateo 22: 39. De este mandamiento tenemos más tela que una fábrica de telas. Amar a tu prójimo, como mencioné arriba, es hacer el bien. También es no juzgar, no señalar, no envidiar, entre otras cosas. Es ver a tu hermano en el piso y extenderle tu mano para que se levante. Amar a tu prójimo, no es señalarle si es homosexual, lesbiana o bisexual. Amar a tu prójimo es hacer lo mismo que hicimos después del Huracán María, donde le preguntamos al vecino si estaba bien, ¡eso es un acto de consideración al prójimo! Amar al prójimo es amarse para luego amar al otros. Claro que existen diferentes pensares, es válido, pero no debemos de pisotear a quien necesita por pensar distinto a nosotros.
En resumen, si no podemos cumplir con el resumen de los Diez Mandamientos, ¿para qué dejar de comer carne? Cómase un pollo asado con yuca y bájelo con una Medalla frente a la playa. ¿Para qué ser hipócritas si Dios sabe la verdad? Me acuerdo mucho al anuncio que había de no a la piratería, en dónde una madre compraba películas pirateadas y trataba de regañar a su hijo por copiarse (creo que era) en un examen. ¡No sea hipócrita! Siga con su día normal, lo importante es en lo que crea, no lo que se haga para decirle al mundo que profesa una religion. ¡Viva feliz! Haga del resumen de los Diez Mandamientos su estilo de vida. De hecho, hay ateos que hacen más bien que usted que da hasta $20.00 en la iglesia.
¡Viva bien!, aún con puntos diferentes.
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