domingo, 17 de mayo de 2020

A nuestra conveniencia

Hoy, 17 de mayo, la Comunidad LGBTTIQ+ se alza en un llamado a no homofobia, transfobia, y bifobia. Sin embargo, hay asuntos que no quedan claro. Aunque, si lo ponemos en perspectiva, lo hacemos cuando nos conviene. Lo hacemos en un solo día y no cuando se debe. Hoy gritamos cero fobia a nuestra comunidad y en junio gritamos que estamos orgullosos. Pero, ¿qué pasa cuando nos atacamos entre nosotros? Ahí no se hace el llamado a respeto y tolerancia. 

Demás está decirle que he visto el llamado de cero tolerancia que vienen de portavoces de la comunidad que lo único que hacen es politizar nuestros asuntos, adelantar causas personales y llorar. Sin olvidar que muchas veces nos dejan en ridículo.  

A mí me enseñaron que el respeto se empieza en la casa. Yo que trato de ser justo conmigo, antes que con ustedes, me cuesta mucho ser parte del día de no a las fobias dentro del la comunidad si existe una guerra Iraq vs EE.UU dentro de la comunidad. Entre las transformistas por los concursos; entre los homosexuales porque aquel se tiró a mi ex (lo cual es muy alta la probabilidad), entre los bisexuales porque el hombre con el que estuvo lo sacó a la luz y le jodio la familia, y las lesbianas me imagino que tendrán sus situaciones así cómo los deben tener los transgéneros, transexuales, intersexuales y queers. Entonces, mi pregunta es solo una, ¿para qué pedir respeto (que es el llamado que se hace con el NO HOMOFOBIA, TRANSFOBIA y BIFOBIA) si por dentro somos iguales? El llamado debe ser a una inclusión. Inclusión sin letras. 

Junto a mis compañeros de trabajo, yo me relajo el que hay tantas letras que yo ni sé a que pertenezco y que inventaré una solo para mí. ¡Lo cual es cierto! Sin embargo, el chiste va bien hasta que diga que soy maricón y ahí se acabo el chiste porque mi jefa se enoja. No se enoja por quien soy, se enoja porque maricón es una palabra fea y yo soy homosexual. Ahora, con mi grupo de amigos (que son los papás de los equipos de pelota) soy un maricón y soy su maricón favorito. Ambos están bien, desde mi punto de vista, no porque sea homosexual o maricón, sino porque ambos son inclusivo sin importarles que yo lleve a mi cama. ¡Eso es lo que debemos pedir! Ah...y cuando le hablo de los padres, le hablo de familia; hombres y mujeres que yo abrazo y beso, salgo a beber y los respeto antes que cualquier cosa, al igual que sus hijos. 

Yo haría lo mismo, pediría cero fobia a la comunidad LGBTTIQ+, si no fuera porque nos tiramos entre nosotros. Es por eso que uso mi criterio para pedirte respeto a ti miembro de una comunidad dividida en siglas. Fíjate, si eres más objetivo, te darás cuenta que son más quienes nos apoyan, que quienes nos tiran. A través de los años, hemos enterrado a varios de los nuestros y ahí nos quedamos compungidos, pero luego se nos pasa. Algo que debiéramos hacer un día como hoy, es crear campañas de aceptación, para cuando mañana los hijos e hijas digan que se identifican con equis cosa, los padres sepan que ni con terapias, ni con clases de religión, ni sacándolos de sus casa dejarán de ser quienes son.  

De hecho, te invito a recordar los cierres de campaña de los partidos políticos, cómo hay personas del colectivo apoyando partidos que aplastan quienes somos y otros que son meramente oportunistas. ¿Hoy pedimos respeto por lo que también apoyaron los nuestros? ¡Ves, no tiene lógica! 

A nuestra conveniencia apoyamos, a nuestra conveniencia gritamos igualdad. Lector, no te pido que te unas al día de hoy, amaré tú respeto antes que todo y el apoyo a próximas generaciones. Respeto y amor, y el diario vivir será mejor. 

¡No se molesten! Igual los seguiré queriendo. 

lunes, 11 de mayo de 2020

¡Qué bueno!

"¡Qué bueno! Eso era una porquería", "No hay nada productivo", "Total, era una mierda"; esto es sólo una de las simples frases que usamos cuando cierra un lugar o sacan del aire un programa de televisión, cuando se acaba el trabajo para alguien. ¡Acepto que yo lo digo! Así que no me voy a cantar de santo ni nada de eso, pero reconozco que las palabras golpean  y más cuando rebotan. 

Ayer, todo Puerto Rico, se enteró de la cancelación del programa de farándula Dando Candela. Ahora piden la cabeza del programa Lo Sé Todo. Hay ingenuos que piensan que esto es gracias a "La Comay" y que es la número uno en el horario que está. Les trataría de explicar, pero estas letras no tienen que ver con eso, estas letras tienen que ver sobre el alegrarnos de cuando alguien se queda sin trabajo. ¡No defenderé programas!

Traigo la cancelación del programa porque dentro de lo que leí estaba el "Qué bueno xq eso era un polqueria y no sirve" (así estaba escrito). Puede ser una "polqueria" para usted porque el programa no apelaba a su persona como consumidor. ((Todo producto apela a un mercado, por eso existen los tintes (la peli negra quiere ser rubia y la rubia brunette) eso es Mercadeo 101.)). Sin embargo, hay un público al que apelaba el programa y sufre el que ya no vayan al aire. Lo mismo pasa cuando cierra un negocio; el dueño se afecta y le sigue el empleado, por último el consumidor que aunque rápido busca opciones, recuerda las buenas experiencias del lugar que cierra.  

Si vamos a un lugar y no nos gustas "es una mierda", si leemos un periódico que no va con nuestro pensar "es una prensa amarillista", una tienda con precios altos "se creen que uno es rico", etc. Automáticamente le ponemos una marca gigantesca y evitamos auspiciar eso que no nos gusta. Una vez nos enteramos que han fracaso y que ya llegan al final de su existencia se alegran -para ser justo me incluyo- nos alegramos. Ahora, esto tiene un efecto rebote. Nos alegramos del mal ajeno, del cierre de algo; se nos olvida que son familias que comienzan a tambalear, personas que rostros vemos y situaciones desconocemos. 

Cuando se trata de los medios de comunicación, y es el campo que quiero resaltar, muchos celebran  las cancelaciones de programas, cierres de periódicos, entre otras cosas, por distintos motivos. Sin embargo, se les olvida que también se cierra una oportunidad para quienes estudian o aspiran a ser comunicadores. Cuando yo comencé a estudiar producción y mercadeo para la radio, me acuerdo que oí en más de una ocasión "la radio va a morir" y tiempo después se hablaba de la compra de lo que era Alfa Rock (que en paz descansen). Al tiempo se fueron de las ondas radiales y hoy día creo que se oye por internet. Ahí dije "¡Coño de aquí a lo que me gradúo usaré el diploma para que coja polvo". Quienes estudiábamos comunicación veíamos la industria destruirse; también fue el despido masivo a reporteros en Univision. Si hay una realidad en esa industria es que no todos los programas son para todo el público. Cuando dicen "qué bueno que los sacaron de la radio" usted desconoce que hay quienes aspiran a trabajar junto a quien sacan. Hay voluntad para trabajar para el periódico que usted llama "amarillista" (aunque ni siquiera sepa lo que eso significa) y que se creé que todas las agencias de publicidad son KOI y les pertenece a los del "Chat de Telegram". ¡Pues no es así! Se nos olvida olvida que mientras nos alegramos de un programa que sale del aire, hay cientos de jóvenes que aspiran a trabajar ahí y se frustran.

Este ejemplo de la industria de la comunicación, es lo mismo que pasa cuando decimos "que bueno que cerró". Lo que no nos gusta no lo tenemos que auspiciar, pero no por eso desearle el mal. Imagínese lo siguiente: usted es maestro/a y su escuela va a ser cerrada para convertirla en una "charter" y sabe que lo van a despedir aunque sea un excelente profesional. ¿La razón de su despido? No creen en el sistema que usa para dar clase por equis razón. ¡Yo me alegraría! Usted se alegra de que se reduzcan mis posibilidades. ¡Qué malo, verdad!

Muchas veces nos expresamos sin ver quienes nos rodean, sin saber qué deseos tiene quien está a mi lado en silencio. No debemos alegrarnos de un proyecto que llega a su fin. Hoy puedes alegrarte o expresar a favor de un cierre, pero se te olvida que mañana pudiera pasarte a ti. Cuando se trata de negocios y trabajos los futuros son inciertos, pero no los desprestigies. No sabes a que soñador de ser doctor le acabas de decir "los doctores se mueren del hambre y mira como en la pandemia no importan", tampoco sabes frente a que niño le dijiste "sueña algo real que ser deportista es difícil" cuando usted apenas puede cargar su panza la cual es tan grande como su negatividad.  

Antes de cruzar la carretera, mira para ambos lados. Antes de expresar felicidad por algo que es negativo para otros, mejor dilo en tu mente. Hay gente que aspira a ser mucho más que un simple ser que solo se queja por todo. ¡Piénsalo!