Para mí, como persona no creyente de las religiones pero si de un Dios, me da mucha risa el como los seres humanos celebran (quienes así lo hagan) la tan llamada Semana Mayor. ¿Por qué? Pues mire, un ejemplo básico, hoy -Viernes Santo-, nadie come carne o bebe alcohol. Inclusive hay quienes no lavarán ni ropa porque “hoy no se hace nada”, en fin...hacemos “sacrificios o penitencias”, ¿con el fin de qué? Si total, mañana vamos y nos bebemos hasta el agua de playa con whiskey. ¡Es normal!
Sin entender la razón principal de esta semana, más allá de la “reflexión” en la playa, y los religiosos en las iglesias, no hay mucho que celebrar. Si los Diez Mandamientos, que muchos los usan cuando les conviene, se resumen en dos y de esos dos muchos prefieren uno, hago la pregunta, ¿para qué es esta semana en realidad?
Discutiendo el resumen de los Diez Mandamientos. Uno de ellos es “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente“ (Mateo 22: 37). Es normal amarlo en los momentos donde la vida nos pone entre la espada y la pared. Justamente cuando estamos en momentos difíciles. En mi caso, tengo mis momentos de plática con Él y le cuestiono, ¿por qué no? Sin embargo, no llevo en mi carro una calcomanía que diga “Aquí va Dios a mi lado” o una que diga “Amo a Dios”. ¿Por qué lo digo? Porque Dios es un verbo, es un acto. Es hacer el bien al mundo, es ayudar al necesitado. No es juzgar al deambulante o al adicto, es quizás, darle un sándwich con un jugo y unas galletas. ¡Eso es amar a Dios! Si el Señor está en todas partes, no hay necesidad de ir a la iglesia todos los domingos. Adórele en su hogar, intime con Dios en la casa de usted. Haga de su relación, una fuerte desde su casa no imponga; crea usted sin necesidad de obligar a otros.
“Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”, eso dice Mateo 22: 39. De este mandamiento tenemos más tela que una fábrica de telas. Amar a tu prójimo, como mencioné arriba, es hacer el bien. También es no juzgar, no señalar, no envidiar, entre otras cosas. Es ver a tu hermano en el piso y extenderle tu mano para que se levante. Amar a tu prójimo, no es señalarle si es homosexual, lesbiana o bisexual. Amar a tu prójimo es hacer lo mismo que hicimos después del Huracán María, donde le preguntamos al vecino si estaba bien, ¡eso es un acto de consideración al prójimo! Amar al prójimo es amarse para luego amar al otros. Claro que existen diferentes pensares, es válido, pero no debemos de pisotear a quien necesita por pensar distinto a nosotros.
En resumen, si no podemos cumplir con el resumen de los Diez Mandamientos, ¿para qué dejar de comer carne? Cómase un pollo asado con yuca y bájelo con una Medalla frente a la playa. ¿Para qué ser hipócritas si Dios sabe la verdad? Me acuerdo mucho al anuncio que había de no a la piratería, en dónde una madre compraba películas pirateadas y trataba de regañar a su hijo por copiarse (creo que era) en un examen. ¡No sea hipócrita! Siga con su día normal, lo importante es en lo que crea, no lo que se haga para decirle al mundo que profesa una religion. ¡Viva feliz! Haga del resumen de los Diez Mandamientos su estilo de vida. De hecho, hay ateos que hacen más bien que usted que da hasta $20.00 en la iglesia.
¡Viva bien!, aún con puntos diferentes.
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