**Luego de mucho tiempo, hoy (20 de marzo del 2020) he decido escribir con una razón, dedicarte una carta.**
Hace unos días te oí. Escuché frustración, enojo y tristeza, en tus palabras. No pude decirte nada, tienes razón para estar así. Te quejabas por estar aguantado, porque no has podido echar adelante como tú esperabas. Lo peor, es que nada ha sido culpa tuya, ¡Nada está en tus manos! El hacer cambios, hasta la fecha, lo tienes que poner en las manos de Dios y esperar. Te confieso que oírte me dolió, me destruyó. Lo más cabrón es que ni yo tengo la solución a tu frustración. Quizás abrazarte para que llores en mi hombro, mientras yo aguanto y te aseguro que todo será mejor; quizás eso sea una solución.
Me acuerdo que cuando expresaste tu frustración, no estábamos solo. ¡Estabas rodeado de amor! A tu lado una persona, y sin contarme, detrás había otra.
Es cierto que estabas a punto de comenzar un nuevo reto y vino un virus para aguantar al mundo. Así como es cierto que cuando más feliz estabas vinieron temblores y caíste en miedo por aquellas personas que componen tú hogar. ¡Te admiro! Supiste que hacer para que estuvieran bien. Vamos hablar como tú y yo hablamos, ¡te envidio! Tienes una familia hermosa, ¡no lo dañes! Empezando el año, nada salió como esperabas. Ni para ti, ni para el mundo.
¡Coge aire, suéltalo y llora!
Me gustaría prometerte que mañana te llamarán para alzar un nuevo paso, pero no está en mis manos. Si me permites decirte algo ahora, antes de que todo vuelva a la normalidad, vive tu familia. Goza a los tuyos. Ve la situación como un aire antes de que empiecen días llenos de mucho trabajo. Días que serán de abundancia y te harán ser un buen proveedor para los tuyos. No sé de cuánto tiempo hablamos, pero verás que algo mejor viene para ti.
Me tengo que ir a dormir. Por favor, no mires cuán estancado estás, sino lo que tienes. Me gustaría tener lo que tú, una gran familia. Alguien que aún sabiendo lo que tienes o dejas de tener, te toma de la mano y te promete estar a tu lado solo pidiéndote fidelidad. Así somos, tu vez tu frustración y yo veo tu familia.
P.S.
Que tu vida sea cada día más bella. Recuerda que estaré aquí siempre para ti y tú familia.
¡Te veré triunfar y echar adelante!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario