"¡Qué bueno! Eso era una porquería", "No hay nada productivo", "Total, era una mierda"; esto es sólo una de las simples frases que usamos cuando cierra un lugar o sacan del aire un programa de televisión, cuando se acaba el trabajo para alguien. ¡Acepto que yo lo digo! Así que no me voy a cantar de santo ni nada de eso, pero reconozco que las palabras golpean y más cuando rebotan.
Ayer, todo Puerto Rico, se enteró de la cancelación del programa de farándula Dando Candela. Ahora piden la cabeza del programa Lo Sé Todo. Hay ingenuos que piensan que esto es gracias a "La Comay" y que es la número uno en el horario que está. Les trataría de explicar, pero estas letras no tienen que ver con eso, estas letras tienen que ver sobre el alegrarnos de cuando alguien se queda sin trabajo. ¡No defenderé programas!
Traigo la cancelación del programa porque dentro de lo que leí estaba el "Qué bueno xq eso era un polqueria y no sirve" (así estaba escrito). Puede ser una "polqueria" para usted porque el programa no apelaba a su persona como consumidor. ((Todo producto apela a un mercado, por eso existen los tintes (la peli negra quiere ser rubia y la rubia brunette) eso es Mercadeo 101.)). Sin embargo, hay un público al que apelaba el programa y sufre el que ya no vayan al aire. Lo mismo pasa cuando cierra un negocio; el dueño se afecta y le sigue el empleado, por último el consumidor que aunque rápido busca opciones, recuerda las buenas experiencias del lugar que cierra.
Si vamos a un lugar y no nos gustas "es una mierda", si leemos un periódico que no va con nuestro pensar "es una prensa amarillista", una tienda con precios altos "se creen que uno es rico", etc. Automáticamente le ponemos una marca gigantesca y evitamos auspiciar eso que no nos gusta. Una vez nos enteramos que han fracaso y que ya llegan al final de su existencia se alegran -para ser justo me incluyo- nos alegramos. Ahora, esto tiene un efecto rebote. Nos alegramos del mal ajeno, del cierre de algo; se nos olvida que son familias que comienzan a tambalear, personas que rostros vemos y situaciones desconocemos.
Cuando se trata de los medios de comunicación, y es el campo que quiero resaltar, muchos celebran las cancelaciones de programas, cierres de periódicos, entre otras cosas, por distintos motivos. Sin embargo, se les olvida que también se cierra una oportunidad para quienes estudian o aspiran a ser comunicadores. Cuando yo comencé a estudiar producción y mercadeo para la radio, me acuerdo que oí en más de una ocasión "la radio va a morir" y tiempo después se hablaba de la compra de lo que era Alfa Rock (que en paz descansen). Al tiempo se fueron de las ondas radiales y hoy día creo que se oye por internet. Ahí dije "¡Coño de aquí a lo que me gradúo usaré el diploma para que coja polvo". Quienes estudiábamos comunicación veíamos la industria destruirse; también fue el despido masivo a reporteros en Univision. Si hay una realidad en esa industria es que no todos los programas son para todo el público. Cuando dicen "qué bueno que los sacaron de la radio" usted desconoce que hay quienes aspiran a trabajar junto a quien sacan. Hay voluntad para trabajar para el periódico que usted llama "amarillista" (aunque ni siquiera sepa lo que eso significa) y que se creé que todas las agencias de publicidad son KOI y les pertenece a los del "Chat de Telegram". ¡Pues no es así! Se nos olvida olvida que mientras nos alegramos de un programa que sale del aire, hay cientos de jóvenes que aspiran a trabajar ahí y se frustran.
Este ejemplo de la industria de la comunicación, es lo mismo que pasa cuando decimos "que bueno que cerró". Lo que no nos gusta no lo tenemos que auspiciar, pero no por eso desearle el mal. Imagínese lo siguiente: usted es maestro/a y su escuela va a ser cerrada para convertirla en una "charter" y sabe que lo van a despedir aunque sea un excelente profesional. ¿La razón de su despido? No creen en el sistema que usa para dar clase por equis razón. ¡Yo me alegraría! Usted se alegra de que se reduzcan mis posibilidades. ¡Qué malo, verdad!
Muchas veces nos expresamos sin ver quienes nos rodean, sin saber qué deseos tiene quien está a mi lado en silencio. No debemos alegrarnos de un proyecto que llega a su fin. Hoy puedes alegrarte o expresar a favor de un cierre, pero se te olvida que mañana pudiera pasarte a ti. Cuando se trata de negocios y trabajos los futuros son inciertos, pero no los desprestigies. No sabes a que soñador de ser doctor le acabas de decir "los doctores se mueren del hambre y mira como en la pandemia no importan", tampoco sabes frente a que niño le dijiste "sueña algo real que ser deportista es difícil" cuando usted apenas puede cargar su panza la cual es tan grande como su negatividad.
Antes de cruzar la carretera, mira para ambos lados. Antes de expresar felicidad por algo que es negativo para otros, mejor dilo en tu mente. Hay gente que aspira a ser mucho más que un simple ser que solo se queja por todo. ¡Piénsalo!
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