Hoy, 17 de mayo, la Comunidad LGBTTIQ+ se alza en un llamado a no homofobia, transfobia, y bifobia. Sin embargo, hay asuntos que no quedan claro. Aunque, si lo ponemos en perspectiva, lo hacemos cuando nos conviene. Lo hacemos en un solo día y no cuando se debe. Hoy gritamos cero fobia a nuestra comunidad y en junio gritamos que estamos orgullosos. Pero, ¿qué pasa cuando nos atacamos entre nosotros? Ahí no se hace el llamado a respeto y tolerancia.
Demás está decirle que he visto el llamado de cero tolerancia que vienen de portavoces de la comunidad que lo único que hacen es politizar nuestros asuntos, adelantar causas personales y llorar. Sin olvidar que muchas veces nos dejan en ridículo.
A mí me enseñaron que el respeto se empieza en la casa. Yo que trato de ser justo conmigo, antes que con ustedes, me cuesta mucho ser parte del día de no a las fobias dentro del la comunidad si existe una guerra Iraq vs EE.UU dentro de la comunidad. Entre las transformistas por los concursos; entre los homosexuales porque aquel se tiró a mi ex (lo cual es muy alta la probabilidad), entre los bisexuales porque el hombre con el que estuvo lo sacó a la luz y le jodio la familia, y las lesbianas me imagino que tendrán sus situaciones así cómo los deben tener los transgéneros, transexuales, intersexuales y queers. Entonces, mi pregunta es solo una, ¿para qué pedir respeto (que es el llamado que se hace con el NO HOMOFOBIA, TRANSFOBIA y BIFOBIA) si por dentro somos iguales? El llamado debe ser a una inclusión. Inclusión sin letras.
Junto a mis compañeros de trabajo, yo me relajo el que hay tantas letras que yo ni sé a que pertenezco y que inventaré una solo para mí. ¡Lo cual es cierto! Sin embargo, el chiste va bien hasta que diga que soy maricón y ahí se acabo el chiste porque mi jefa se enoja. No se enoja por quien soy, se enoja porque maricón es una palabra fea y yo soy homosexual. Ahora, con mi grupo de amigos (que son los papás de los equipos de pelota) soy un maricón y soy su maricón favorito. Ambos están bien, desde mi punto de vista, no porque sea homosexual o maricón, sino porque ambos son inclusivo sin importarles que yo lleve a mi cama. ¡Eso es lo que debemos pedir! Ah...y cuando le hablo de los padres, le hablo de familia; hombres y mujeres que yo abrazo y beso, salgo a beber y los respeto antes que cualquier cosa, al igual que sus hijos.
Yo haría lo mismo, pediría cero fobia a la comunidad LGBTTIQ+, si no fuera porque nos tiramos entre nosotros. Es por eso que uso mi criterio para pedirte respeto a ti miembro de una comunidad dividida en siglas. Fíjate, si eres más objetivo, te darás cuenta que son más quienes nos apoyan, que quienes nos tiran. A través de los años, hemos enterrado a varios de los nuestros y ahí nos quedamos compungidos, pero luego se nos pasa. Algo que debiéramos hacer un día como hoy, es crear campañas de aceptación, para cuando mañana los hijos e hijas digan que se identifican con equis cosa, los padres sepan que ni con terapias, ni con clases de religión, ni sacándolos de sus casa dejarán de ser quienes son.
De hecho, te invito a recordar los cierres de campaña de los partidos políticos, cómo hay personas del colectivo apoyando partidos que aplastan quienes somos y otros que son meramente oportunistas. ¿Hoy pedimos respeto por lo que también apoyaron los nuestros? ¡Ves, no tiene lógica!
A nuestra conveniencia apoyamos, a nuestra conveniencia gritamos igualdad. Lector, no te pido que te unas al día de hoy, amaré tú respeto antes que todo y el apoyo a próximas generaciones. Respeto y amor, y el diario vivir será mejor.
¡No se molesten! Igual los seguiré queriendo.
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