Anoche, Puerto Rico aplaudió en señal de gratitud, así como ya han aplaudido en muchos países. Es cierto, aplaudir hoy día esta cañón. Persiste el miedo y no se puede celebrar. Sin embargo, ciertamente hay que aplaudirles a quienes se exponen a contraer el famoso COVID-19 por ir a trabajar.
España lo hizo, Argentina también y anoche nos unimos a esa muestra de gratitud, aplaudimos los Boricuas. Al momento le hemos devuelto a Italia un hijo suyo en vida y las cenizas de una dama que perdió la batalla ante el coronavirus. Fueron los nuestros los que lucharon junto a un octogenario contra este enemigo inviable. Y aún dicen que es una estupidez aplaudirles porque “solo hacen su trabajo”.
¡Venga! Así como el policía brinda seguridad, el enfermero cuida, la maestra enseña y el pizzero hace pizza, todos son importantes. Pero hoy no, hoy no importan. ¡Importan siempre! Ahora, dígame que cuando le dicen (me usaré de ejemplo) “Luis gracias por dar la milla extra” o le dicen “Vi que hiciste x o y cosa. Gracias por eso”, dígame que no se siente bien. ¡Inclusive! uno se siente hasta grande, aunque se salvó de estar en el car seat por una pulgada. Lo mismo sienten ellos cuando les aplaudimos.
Si usted me pregunta, ¿a quién le aplaudo? Pues mira, comienzo por decirte que le aplaudo a un pizzero que cumple con sus turnos, se expone y pone en riesgo a su familia de contraer el coronavirus por contar de tener dinero para los suyos. que se arriesga por contar de que tú comas. Inclusive, para que coma el policía que deja a su familia para detener a irresponsables que andan en la calle incumpliendo con la ley y con el toque de queda. Exponiéndose cada vez que está trabajando; ahora se expone a riesgos que van desde un tiro, hasta el coronavirus. Si, también aplaudo al policía.
Aplaudo a la de recursos humanos que está embarazada y deja a su hija en su casa para ella irse a trabajar. Sí, a trabajar en una empresa que se dedica a la salud. ¡Claro! Aplaudo a la farmacéutica que tiene tres hijos y es madre soltera. A la chica que me atiende en la gasolinera que voy y que su esposo trabaja en haciendo equipos médicos. ¡Diantre! Esa gente. Los que hacen sueros, los que hacen respiraderos, a ustedes que son parte de esta batalla, el mundo les aplaude.
No solo se aplaude al doctor, que es muy probable que tenga su vida hecha, pero que se quiebra porque sabe que no hay cura certera para este enemigo. A los doctores que les toca elegir entre conectar una persona de treinta vs una de ochenta, el mundo les agradece sus esfuerzo y se los dice aplaudiendo. ¿Saben a quién más se les aplaude? A los enfermeros y enfermeras. ¡A ellos también! A esos, que en el caso de los del sur de Puerto Rico, no han dejado temblar. Te aplaudo. Te aplaudo porque sé que perdiste tu casa y tu trabajo, vuelves a trabajar y sin repasar nada, te toca un nuevo campo de guerra. Son importantes.
Mi aplauso no es solo para el salubrista. Mi aplauso también es para el que está detrás de todo este andamiaje. Si lo analizamos, los doctores, enfermeros y pacientes son los actores y quienes trabajan en la gasolinera, industria de la comida y otras áreas, son los tramoyistas, maquillistas, etc. En fin, nadie hace nada solo y por eso yo aplaudí. Les aplaudiré siempre porque todos somos importantes en esta guerra no importa nuestro oficio, inclusive si estás en tu casa. ¡Te aplaudo por cuidarte y cuidar los tuyos!
¿Qué mensaje tiene mi aplauso? Mi aplauso lleva el mensaje de fuerza, vamos para adelante y que voy a ti. Aunque no te conozca, voy a ti por ser parte de esta guerra. El mundo en general les aplaude diciéndoles “¡Gracias! Gracias por ser grandes”. #EsteVirusLoParamosUnidos
Gracias!!!
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